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Somos ecosistema

Un ecosistema es el conjunto de individuos de diferentes especies coexistiendo en un lugar y un tiempo, pero también como se relacionan entre ellos y con el medio físico no vivo. Pero durante años, desde la ciencia y la tecnología del norte global ha predominado una visión del mundo natural en que los humanos parece que no formáramos parte de los ecosistemas de la Tierra, y esto ha causado un cambio global en el planeta, que ahora nos sitúa en medio de una crisis eco social difícil de resolver. ¿Qué es el cambio global y por qué hemos llegado a esta acumulación de cambios de los ecosistemas que nos ha llevado a la crisis actual? ¿Y qué podemos hacer? En este artículo se proponen algunas respuestas y reflexiones en torno a estas preguntas relacionadas con la ecología y como percibimos nos relacionamos con los ecosistemas, nuestra casa, nuestro entorno, tan necesario para la salud y bienestar humanos.

Autora:
Sandra Saura Mas

Un ecosistema es el conjunto de individuos de diferentes especies coexistiendo en un lugar y un tiempo, pero también como se relacionan entre ellos y con el medio físico no vivo. Por lo tanto, en la definición de ecosistema, se incluyen también los intercambios de energía y nutrientes entre los distintos elementos naturales, vivos y no vivos.  Y es importante no olvidar que los humanos somos una de estas especies del ecosistema que intercambia materia y energía con otros seres vivos, entre nosotros y también con elementos no vivos de la Tierra como el suelo, las rocas, el agua… Así pues, los humanos somos ecosistema, estamos formando parte de una comunidad en un medio físico. Nuestra alimentación, nuestro bienestar, nuestra energía, para poner algunos ejemplos, dependen del papel que la especie humana desarrolla en los distintos ecosistemas en los que se encuentra.

Hay una disciplina de la ciencia, la ecología, que se ocupa de estudiar estos ecosistemas. La definición actual de ecología: “el estudio científico de la distribución y abundancia de los organismos, las interacciones que determinan esta distribución y abundancia y las relaciones entre los organismos y la transformación y flujo de energía y materia”, está basada en la definición clásica de ecología de Ernst Haeckel (1866) que hace referencia «al conjunto de relaciones entre un organismo y su ambiente». Pero contemporáneamente, Ellen Swallow Richards (1899), propuso otra definición de ecología muy ligada a los seres humanos: “La ciencia de las condiciones de salud y bienestar de la vida humana diaria” que nunca fue aceptada, y de echo hoy en día aún no se explica su propuesta en escuelas y universidades, y ella y su definición continúan invisibles como tantas otras mujeres de la historia de la ciencia. Pero ¿qué habría pasado si el estudio de la ecología se hubiera basado también en la definición de Ellen Swallow Richards, que se avanzaba a la idea del OneHealth?

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Miembros del departamento de química del MIT en el año 1890.
En la esquina derecha podemos encontrar Ellen Swallow. Foto: MIT Museum.

Probablemente, Ellen Swallow Richards, ya era consciente del cambio global y se puede considerar precursora de la idea del OneHealth. Actualmente, los cambios (causas y consecuencias) que los humanos hemos producido y estamos produciendo sobre ecosistemas, comunidades, poblaciones, y sus procesos e interacciones, es uno de los principales temas de investigación en la ecología. Actualmente oímos a hablar mucho del cambio climático, pero es importante tomar consciencia que éste es solo uno de los muchos problemas ambientales actuales. En realidad, en el planeta, no solo hemos cambiado la temperatura, también hemos cambiado muchas otras cosas de los ecosistemas. Podríamos definir el cambio global como el conjunto de cambios que la especie humana ha creado en el planeta. Para la comprensión del cambio global, normalmente se describen los motores de cambio y, por otro lado, las respuestas del cambio global (especificadas en la siguiente figura).

Infografía Sandra Saura Mas

A grandes rasgos, se consideran cinco motores del cambio global: el incremento de la población y consumo humanos, el incremento del uso y tipo de energía (o cambio climático), la contaminación de todo tipo (p.ej. sólidos como los plásticos, líquidos como los vertidos de substancias tóxicas, en el mar, en los ríos, en la atmosfera, en el suelo…), cambios de usos del suelo y fragmentación de hábitats, y las especies invasoras.

Ante estos motores de cambio, los individuos, comunidades, poblaciones y ecosistemas producen distintas respuestas relacionadas principalmente con: la disminución o extinción, cambios en la floración y desarrollo, cambios de distribución y/o adaptación. Además, también hay impactos y respuestas que afectan directamente la especie humana como por ejemplo problemas sanitarios, epidemiológicos o de seguridad alimentaria.

Así pues, el cambio climático es solo uno de los problemas de la crisis eco social planetaria a la que nos enfrentamos hoy en día. Ante esta situación de cambio global, cambios en los ecosistemas y crisis eco social, nos podríamos preguntar: ¿por qué ha sucedido el cambio global? ¿por qué hemos llegado a transformar e impactar tan negativamente el planeta que nos sustenta? Hay un sinfín de posibles explicaciones, económicas, sociales, culturales, ecológicas, y probablemente no hay una sola respuesta. Pero lanzo aquí una reflexión sobre cómo nos relacionamos con la naturaleza y sobre nuestra consciencia de que somos ecosistema. Y es que generación tras generación, cada vez hay más personas viviendo en entornos urbanos y alejadas de la naturaleza sin sentirse parte de un ecosistema. Distintas investigaciones en cultura de paz, durante el estudio de conflictos armados, evidencian que se mata, agrede, destruye más fácilmente si hay una previa deshumanización, desconocimiento y falta de empatía hacia el otro/a. Por desgracia, son muchos los seres humanos que llevan años en guerra entre ellos, y también muchos los que están en guerra con los otros seres vivos de los ecosistemas de la Tierra con una relación basada en el desconocimiento y la falta de empatía. ¿Con cuantas especies de seres vivos nos relacionamos y como nos relacionamos con cada una de ellas? Son muchísimas las personas que viven desconectadas del mundo natural, que solo lo perciben como un servicio, y no como un lugar imprescindible para su vida. La mayoría de las veces aprendemos y enseñamos desde modelos, libros y no desde el conocimiento y contacto directo con el mundo natural. Mayoritariamente con una visión antropocéntrica, con el ser humano en el centro de todo, y vacía de empatía, conocimiento y respeto hacia las otras especies de seres vivos. Esta desconexión y desconocimiento del mundo natural, de los ecosistemas de los que formamos parte, combinada con la visión antropocéntrica de él, ha permitido que se exploten montañas, mares y especies a desdén y de forma insostenible. Ha permitido el cambio global y sus consecuencias durante años, que actualmente, al afectar ya directamente el bienestar y salud del norte global, empiezan a ser un centro de preocupaciones y búsquedas de soluciones de todo tipo.

Cabe decir que este cambio global basado en el antropocentrismo es lo que hacen y llevan haciendo desde hace decenas de años muchas personas del norte global, históricamente de la cultura occidental. Pero que hay muchas otras culturas con una relación bien distinta con la naturaleza, con mucha conciencia de la importancia de esta para la salud y bienestar humanos. Un ejemplo claro son las culturas amerindias en las que definen la tierra como la “madre tierra”, y es que: ¿qué amamos más que a una madre? Aún nos queda mucho por aprender.

En plena crisis eco social, es tiempo de cambiar miradas y relaciones, de desaprender y volver a aprender nuestra posición en el ecosistema. Es tiempo de diálogo de saberes entre ciencia, sociedad y cultura, es tiempo de cooperación y no de competencia. Es tiempo de decrecimiento del consumo de energía y materiales y crecimiento en bienestar. ¿Empezamos?

Editorial firma

Autora:

Sandra Saura Mas
Profesora titular de ecología de la UAB, Investigadora del CREAF

@sandrasauramas

Referencias

Camill Philip. 2010. Global Change. Nature Education Knowledge 3(10):49

D’Alisa Giacomo, Demaria Federico, Kallis Giorgios. 2015. Decrecimiento. Vocabulario para una nueva era. Editorial Icaria.

Dyball, Robert & Carlsson, Lielsel. 2017. Ellen Swallow Richards: mother of human ecology?. Human ecology review, Vol. 23 (2): 17-29. Doi: 10.22459/HER.23.02.2017.03.

Saura Mas, Sandra. 2021. Próxima parada: “¿Y si la palabra ecología la hubiera definido una mujer?” https://blog.creaf.cat/coneixement/parada-ecologia-definicio-swallow/ (consultada 15/01/24)

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